«Fotograma de "Memorias de África" (1985) ® Universal Pictures».
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El secreto de un buen lavado de cabello

Hola, amigas. Aquí estoy de nuevo.

Hoy quiero hablaros de algo tan sencillo y cotidiano como es el lavado del cabello. Muchas veces me preguntáis por qué el pelo parece durar limpio mucho más tiempo cuando os lo lavamos en el salón, así que hoy quiero compartir con vosotras algunos de mis pequeños secretos.

Lavar el cabello no debería ser simplemente un paso más de nuestra rutina. Es también un momento de cuidado y bienestar. Por eso, debemos hacerlo con suavidad, masajeando el cuero cabelludo con movimientos circulares y delicados, sin frotar con fuerza.

Elegir bien el champú

Cada cabello y cada cuero cabelludo tienen unas necesidades diferentes, por eso es importante elegir un champú adecuado para cada caso. Si tienes el cuero cabelludo sensible, presta especial atención a la composición del producto y busca fórmulas que se adapten a tus necesidades.

Y recuerda: no siempre necesitamos una gran cantidad de producto.

Una cantidad aproximada del tamaño de un garbanzo suele ser suficiente, aunque podemos necesitar un poco más si tenemos el cabello largo o muy abundante.

Antes de aplicarlo, lo ideal es repartir el champú entre las manos y después llevarlo al cuero cabelludo. Es ahí donde debemos concentrar el lavado, masajeando suavemente con las yemas de los dedos.

¿Por qué hacemos dos lavados?

Es completamente normal que durante el primer lavado apenas aparezca espuma. En este momento estamos eliminando los restos de productos, grasa y suciedad acumulados en el cabello y el cuero cabelludo.

Prestaremos especial atención a zonas como la nuca y las patillas, donde suele acumularse más producto y suciedad.

Después, aclaramos bien y repetimos el lavado. En este segundo paso normalmente conseguiremos más espuma y podremos dedicar un poco más de tiempo al masaje, siempre con movimientos suaves y sin rascar la piel.

El aclarado también importa

A veces prestamos toda nuestra atención al champú y olvidamos un paso igual de importante: el aclarado.

Es fundamental retirar completamente todos los restos de producto. Si dejamos residuos en el cabello, puede sentirse pesado, apelmazado o parecer sucio mucho antes.

Lo ideal es utilizar agua templada y, si te resulta agradable, terminar con un poco de agua más fresca. El cabello puede quedar con una sensación de mayor suavidad y brillo.

Acondicionador: un paso que no deberíamos olvidar

El acondicionador ayuda a aportar suavidad, facilita el desenredado y reduce la necesidad de tirar del cabello, ayudando así a evitar roturas innecesarias.

Lo aplicaremos principalmente de medios a puntas, evitando concentrarlo en la raíz. Después, podemos desenredar suavemente con un peine de púas anchas y aclarar bien.

Un extra de cuidado: la mascarilla

Si quieres dedicar un poco más de tiempo a tu cabello, una mascarilla adecuada a sus necesidades puede ser una excelente opción.

Lo importante es dejarla actuar el tiempo recomendado por el fabricante. Cada fórmula necesita su propio tiempo para trabajar, y retirarla demasiado pronto puede hacer que no aprovechemos todos sus beneficios.

Pequeños gestos que marcan la diferencia

Como veis, un buen lavado no consiste simplemente en aplicar champú y aclarar.

La elección del producto, la forma de masajear el cuero cabelludo, un buen aclarado y una hidratación adecuada son pequeños gestos que pueden cambiar por completo el resultado.

Cuando aprendemos a cuidar nuestro cabello de la manera adecuada, no solo conseguimos que se mantenga limpio durante más tiempo. También ayudamos a que se vea más sano, suave y bonito.

Y, sobre todo, convertimos un gesto cotidiano en un pequeño momento para nosotras.

Nos vemos en el próximo artículo.

Con cariño,

Gildapelu